IZtapeando

¡qué manera de comer!
Parece mentira, pero llevo mucho tiempo disfrutando ixtapa zihuatanejo y hoy, por primera vez me di a la tarea de pasar un día completo en “La Isla Ixtapa”. Ya les contaré después toda mi odisea.
Comencé por tomar algunas fotografías y quiero contarles que durante este intento de buscar la mejor escena, el equipo que me acompañaba traía ganas de deshacerme de mí, pero eso también se los contaré en otro post.
Sobreviví a estos primeros intentos y visité a Ricardo Pineda en el restaurante El Indio,

Le completo en
https://www.iztapeando.com/blog/qué-manera-de-comer

quien desde los cuatro años de edad acompañaba a su padre a trabajar en esta isla, y entre juegos y risas empezó a llamarle la atención la cocina.
Desde entonces se ha cortado infinidad de veces y hoy día se sigue cortando porque a él le encanta preparar personalmente sus platillos. Mientras platicaba con él, picaba finamente ajo y chile habanero –pero cuando digo finamente es porque eran cuadritos diminutos, créanme- .
Hoy, después de cuarenta años, tener una hermosa familia y construir toda una vida alrededor de la gastronomía, se ha convertido en un experto en coctelería, y para comprobarlo nos preparó un sashimi de pez vela, aderezado con una salsa de su creación que ha sido de los mejores platos que he probado en este hermoso destino.


Para sorprenderme aún más, Ricardo, cual ilusionista profesional, convirtió unas tiritas tradicionales, en un vuelve a la vida sazonado dios sabe con qué, que verdaderamente nos dejó sin aliento. Aprovechó para compartirnos algunos secretos que me dejaron “ojicuadrada”, como revolver toda esa mezcla con las manos, pues dice, así les da un mejor sabor. –y así lo hizo (no me quiero imaginar si le da comezón en un ojo), y lo logró porque cual gato me relamía los bigotes de puro gusto-.
Después de arrasar con el sashimi, totopos, galletas, daikiris, vuelve a la vida y hasta empinarnos en juguito que quedó en el plato ¿verdad Nao?, Ricardo nuevamente
me dejó atónita cuando preparó unas tiritas de coco… si, gente… de coco, porque en el restaurante El Indio, hay opciones para todos los gustos.
Me atrevo a decirles que además de haber descubierto un lugar increíble para comer como los dioses, he conocido un hombre extraordinario. Un ser humano que comparte con el mundo recetas de su propia creación, que destacan por la frescura de sus ingredientes y sabores únicos.

Ahora emprendo el regreso a casa, y levantarme de donde estoy sentada, es un reto… sería más fácil rodar, gente.

Nos leemos pronto.